dijous, 29 de desembre de 2016

CCN: «Carta abierta a los promotores de la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) de Ciudad Real»

[Respuesta a la notícia de El Diario.es «Quién hay detrás del aeropuerto de Ciudad Real y cuáles son sus planes»]
Estimados:

El Cercle Català de Negocis está a favor del desarrollo económico de todas las regiones españolas. No tenemos nada que decir al respecto. Sin embargo, no es creíble que ningún estudio de viabilidad ni ningún plan de empresa justifique una inversión tan colosal en el negocio logístico de Ciudad Real, por la simple razón que Castilla la Mancha no genera demanda suficiente. España está repleta de infraestructuras en las que varios estudios de viabilidad les habían otorgado una demanda inexistente (buena parte de los aeropuerto -incluido el de Madrid-Barajas-, autopistas radiales de Madrid, trenes de alta velocidad…) sin que nunca se haya desprendido ninguna responsabilidad, ni jurídica ni política. Las grandes consultoras siguen cobrando millonadas para realizar previsiones que nunca se cumplen. El mismo aeropuerto de Ciudad Real es uno de esos proyectos. Y sin embargo se siguen proyectando, y a todos ellos se les atribuye unos rendimientos imposibles. A estas alturas, ¿cuántos operadores logísticos internacionales están instalados en Ciudad Real? ¿Cuántos están interesados ​​en establecerse?

Además no es creíble que ningún estudio de viabilidad justifique un centro logístico aeroportuario en Ciudad Real, cuando hay un proyecto muy similar en Arganda del Rey, Madrid. ¿O es que sus estudios de viabilidad no analizan la competencia presente y futura? Claro que si no han tenido en cuenta el efecto de la competencia sobre su negocio, es comprensible que tampoco hayan considerado el “pequeño” inconveniente de hacer la mayor terminal de contenedores marítimos del Sur de Europa en un lugar en el que ni siquiera hay mar.

Inicialmente, el proyecto del Aeropuerto de Ciudad Real estaba destinado al tráfico de pasajeros. Tras su quiebra por falta de demanda, algunos inversores privados decidieron dar un giro a su modelo de negocio y orientarlo a la logística y las mercancías internacionales, como si eso fuera tan fácil. Les recordamos que la AP-41 entre Madrid y Toledo sólo absorbe 38 vehículos pesados ​​diarios. Y a pesar de estar en quiebra, Fomento quiere prolongarla hasta Córdoba pasando por su centro logístico en Ciudad Real, en paralelo a la futura A-41. Hagan los números de su plan de empresa con los 38 vehículos pesados ​​y díganos cuantos años tardarán en amortizar la inversión. Antes de prolongar la AP-41 hasta su maravilloso centro logístico de Ciudad Real, harían bien en asegurar la viabilidad de la AP-41 entre Madrid y Toledo, ya que es una de las autopistas en quiebra que ha tenido que rescatar administración del Estado.
Y si a pesar de ello alguien cree en su proyecto logístico y quiere invertir, adelante. Como empresarios no tenemos ningún problema con el hecho de que inversores privados desarrollen proyectos como este.

Ahora bien:

No nos parece correcto que la viabilidad de un proyecto privado dependa de inversiones públicas inalcanzables en todo tipo de infraestructuras como autovías, autopistas y trenes de alta velocidad para mercancías. Para que su proyecto resulte viable, es necesario que el Estado se endeude aún más para poder invertir varias decenas de miles de millones de euros en infraestructuras. Proyectos como este no son más que una excusa para generar negocio donde no había a empresas del IBEX 35 que se dedican a afianzar, construir y gestionar infraestructuras. No sirven para generar riqueza ni garantizar el desarrollo económico de la región sino para especular con el valor del suelo, tal y como ocurrió con las autopistas radiales de Madrid, con las que diez familias se embolsaron más de 1.500 millones de euros en sobre-costes de las expropiaciones (Los Abelló, los Franco, los Serrano Suñer…)

La intervención de la Administración nos parece una auténtica traición. Más aún si consideramos que los permisos para hacer los aberrantes centros logísticos aeroportuarios y ferroviarios en Ciudad Real y estaciones de alta velocidad de mercancías junto a un aeropuerto privado ruinoso, dependen del mismo Ministerio que durante décadas ha negado la conexión ferroviaria del Puerto de Barcelona o el ancho de vía europeo al eje Mediterráneo; eje que absorbe más del 55% del tráfico de mercancías de toda España y el 74% de las exportaciones entre España y Francia. Tras el proyecto de Ciudad Real está la voluntad de trasladar el peso económico de España al centro peninsular, en respuesta una concepción centralista y centralizadora obsoleta que ha originado la sobredeuda del Estado.

En Cataluña, estos últimos años hemos perdido cientos de millones de euros en inversiones privadas (BASF, Daimler-Benz…) por falta de mantenimiento y por falta de inversiones en infraestructuras, y hemos visto peligrar la inversión de multinacionales como Hutchinson porque Fomento no ha querido destinar unos pocos millones de euros a conectar el puerto de Barcelona a la red ferroviaria convencional. Durante décadas, Fomento ha negado al Puerto de Barcelona 4 Km. de ferrocarril convencional y, en cambio, facilita la construcción de una terminal marítima en Ciudad Real. Esto es toda una declaración de intenciones. Y al final se construye la conexión al Puerto de Barcelona, sí, pero a costa de los operadores y de la competitividad de nuestra economía, ya que Fomento ha impuesto un peaje a todos los contenedores mientras los beneficios que éste genera sirven para financiar puertos ruinosos de toda España que le hacen la competencia. En su centro logístico de Ciudad Real, ¿tendrán peaje los contenedores que lleguen? ¿O las infraestructuras que necesitan para garantizar su viabilidad les saldrán gratis?

No se puede decir que detrás de un determinado proyecto faraónico no haya nadie. Hay el Estado, el mismo Estado que planifica la obsolescencia programada de las infraestructuras en Cataluña para que las multinacionales dejen de invertir. Sólo con el acuerdo del Estado se pueden gestar proyectos tan colosales en tan poco tiempo. Cuántos permisos han conseguido de la Administración del Estado sin tan solo presentar un proyecto viable? Ustedes ya tienen el permiso para construir un zona de actividades logísticas donde no pasan ni 1.000 vehículos diarios, una terminal de contenedores marítimos allí donde no hay mar y una estación de alta velocidad de mercancías, ¡antes incluso de que su trazado definitivo se haya aprobado! Y además, la acabarán proyectando contraviniendo a la UE. Porqué en el fondo les da igual la UE y los criterios de viabilidad económica que hacen prosperar las empresas y los países.

¿Quién y con qué criterios evalúa la idoneidad de los inversores? ¿Con qué recursos cuenta la empresa adjudicataria del Aeropuerto de Ciudad Real? ¡Los inversores de este pelotazo sin precedentes se ocultan tras una empresa dedicada al alquiler de vehículos! Una empresa con un único socio: un multi-testaferro declarado insolvente que aparecía en la famosa lista de morosos de Hacienda y que ahora gestiona la adjudicataria del aeropuerto de Ciudad Real sin tener ni sede social propia, ni personal, ni nada que avale la operación; una empresa con un efectivo declarado de 2.420 €. Sólo en los casinos se puede hacer tanto negocio con tan poco capital. Y pretenden dar el salto a la gestión de infraestructuras modales internacionales. ¿Cómo han conseguido el aval necesario para adquirir el aeropuerto, asegurar una inversión de más de 600 millones de euros y todas las instalaciones industriales adyacentes y los permisos de los proyectos futuros? ¿Cómo puede ser que un juez adjudique la propiedad de una infraestructura que costó más de 1.100 millones de euros a una empresa fantasma gestionada por un insolvente? ¿Cómo puede ser que se adjudique la propiedad del aeropuerto de Ciudad Real a uno de los antiguos inversores del proyecto originario, que quebró y que arrastra una deuda descomunal con Caja Castilla-La Mancha, y que se le otorgue de nuevo el mismo proyecto? Está claro que el negocio no está en la explotación comercial de las infraestructuras sino en la especulación pura y dura. Y en este sentido, el aeropuerto de Ciudad Real todavía tiene mucho que ofrecer a inversores sin escrúpulos.

En cambio, aquí en Cataluña, nos encontramos con que ADIF ni siquiera se siente vinculada por los acuerdos políticos entre la Generalitat y el Ministerio de Fomento. Y después de años de negociaciones y de haber llegado a unos acuerdos que Fomento nunca ha querido asumir, nos tocará ir a los juzgados en una estrategia que ya estaba previamente ideada y pactada entre Fomento y ADIF. Mientras tanto, nuestra economía se debe resignar a esperar una sentencia que, dada la eficacia de la Administración de Justicia, tardará años en llegar y aún más en ejecutar.

No nos parece correcto que la industrialización de la región se haga con fondos públicos. Más aún cuando tanto Castilla como Andalucía y Extremadura están llenas de naves industriales vacías debido a que el Ministerio de Industria otorga permisos y subvenciones a promotores sin escrúpulos que sólo buscan obtener dinero fácil. Y les da igual que las naves industriales queden vacías para siempre. Ustedes ya han hecho el negocio, y el Ministerio ya ha compensado a sus amiguetes. He aquí el modelo de negocio de España.

Tampoco nos parece correcto que se tengan que alterar los flujos históricos de mercancías y que tengan que pasar por el centro de España sólo para atender los intereses particulares de unos promotores de dudosa ética. Además, este modelo no ha funcionado nunca. A principios del siglo XX ya intentaron dar impulso al eje central de mercancías y acabaron construyendo la Estación de Canfranc, entonces el edificio ferroviario más grande de Europa. ¿Y qué pasó? Cayó en quiebra. He aquí…
Con el mismo sistema se sustenta el aeropuerto de Barajas, favorecido por un gestor (AENA) que transfiere buena parte de la demanda del Prat y otros aeropuertos. Y a pesar de recibir el favor del Estado, ¡no genera más que pérdidas!

Tampoco nos parece correcto que en caso de que se dé una más que previsible quiebra de su maravilloso proyecto logístico, los promotores y los inversores reclamen el rescate del Estado y sea la administración pública quien tenga que asumir las pérdidas y las deudas generadas, tal y como ocurrió con las autopistas radiales de Madrid o con Caja Castilla-La Mancha, que avaló la construcción del aeropuerto de Ciudad Real. En realidad no importa la inversión y el riesgo, ya que en caso de quiebra el Estado acabará asumiendo la deuda y las migajas que dejen los inversores. Es el modelo tan magistralmente empleado por Florentino Pérez.

Por favor, roben. Roben tanto como quieran, pero no nos tomen por tontos. No nos quieran hacer creer que detrás de ustedes no hay nadie: está el Estado. ¿O es que creen que ustedes triunfan en el mundo de los negocios para que son muy guapos, ricos y vivarachos? No, triunfan porqué son peones afines a un régimen: al mismo régimen que los catalanes queremos derribar.

Así que hagan los ferrocarriles, los aeropuertos y las terminales marítimas que quieran. ¡Cuantas más mejor! A España le viene del canto de un duro para quebrar. Cuando antes hayamos acabado con esta pesadilla, mejor. Eso sí, tengan clara una cosa: ustedes mismos se la habrán cargado. No quieran buscar responsabilidades donde no las hay.

Font: CCNCat.cat

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